Hace unos días cumplí me sexto aniversario en España. Y eso no sólo significa seis años viviendo en Barcelona, sino que son seis años sin hacer terapia, sin ir a la psicóloga, sin hablar de cosas sin solución aparante, sin leer entrelíneas, sin interpretar el subconciente propio y ajeno, sin volver a esos rincones inóspitos de la infancia, sin superar complejos, sin crear unos nuevos.
Extraño tanto, pero tanto, ese espacio. Me acuerdo cruzando la avenida Santa Fe para entrar en la consulta, con una angustia que llegué más tarde a disfrutar. Me iba pensando en una frase o una palabra, que me daba vuelta tooooda la semana hasta que volvía el jueves siguiente y tenía el enigma resuelto (como de costumbre, llevaba hecha la tarea y era muy buena alumna).
En estos seis años, viví situaciones difíciles, que me hubiesen gustado pasar por el lente del psicoanálisis, pero así y todo, sobreviví. Pero ahora, que me siento tan diferente, tengo una necesidad enorme de hablar -y ser escuchada-, de pensar en voz alta, de interpretar, entender, analizar, observar, estudiar y concluir. Porque lo que más me falta es eso: concluir...y así seguir avanzando.
Extraño tanto, pero tanto, ese espacio. Me acuerdo cruzando la avenida Santa Fe para entrar en la consulta, con una angustia que llegué más tarde a disfrutar. Me iba pensando en una frase o una palabra, que me daba vuelta tooooda la semana hasta que volvía el jueves siguiente y tenía el enigma resuelto (como de costumbre, llevaba hecha la tarea y era muy buena alumna).
En estos seis años, viví situaciones difíciles, que me hubiesen gustado pasar por el lente del psicoanálisis, pero así y todo, sobreviví. Pero ahora, que me siento tan diferente, tengo una necesidad enorme de hablar -y ser escuchada-, de pensar en voz alta, de interpretar, entender, analizar, observar, estudiar y concluir. Porque lo que más me falta es eso: concluir...y así seguir avanzando.
Etiquetas: experiencias
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